Cuatro poemas de Patricia Arredondo

Patricia Arredondo (México, 1988). Escritora y editora. Autora del cuento infantil “Acércate” (Tramuntana, 2014). Algunos de sus poemas están publicados en las revistas Tierra AdentroFundación, Este PaísOculta Lit Digo.palabra.txt. Colabora en la plataforma Liberoamérica y escribe a menudo en patriciarredondov.blog

Patricia Arredondo Poemas México

 

A continuación, cuatro poemas de Patricia Arredondo:

 

Ciclo

Daría más importancia a la sangre,
pero me lo explicaron brevemente:
Vas a sangrar y no debe doler tanto.

Aquella primera mancha, por suerte,
vino con instrucciones muy precisas.

No hubo fiestas ni señales de alarma,
apenas otras manchas fuera de sitio
algunas veces y dolores intermitentes.

En cambio, otras lloraban en los baños
entumecidas por los cólicos, aterradas
de lo irregulares que eran sus ciclos.

Aprendí pronto a llevar dos calendarios:
mi cuerpo es muy puntual en sus procesos,
un reloj que nunca ha necesitado cuerda.

Sin embargo, últimamente algo duele,
como un foco de ambulancia que no gira
ni hace ruido ni estorba a los durmientes.

Creo que algo tiene que ver con la sangre,
o con un ciclo que todavía no he cerrado:
el de un hombre que vino y me pisó la matriz,
porque tú eres muy fuerte y vas a recuperarte.

Esta parte de mi vida ya algunos la saben:
siempre he sido muy compasiva con los cerdos;

y sigo funcionando, igual que una manecilla
que es empujada por el tiempo hacia adelante.

Aun así sé que esa molestia se apagará algún día:
y dará también de vueltas hasta devolver al inodoro
aquella transparencia propia del agua limpia.

 

Caín

Podría escucharlo todo
con oído estoico,
gritos y pitidos,
silencios
que van dejándote
súbita
o lentamente sordo;

pero hay un ruido que me desuella:

el de las mandíbulas
secas por la rabia, trabadas
en la piel de otro;

la consciencia de la inutilidad
humana ante dos que se destrozan
porque eso les dicta la sangre.

Asuntos en los que nadie mete la mano:
a saber, el poder tiene sus propias leyes;
y hasta entre los perros hay razas, 
y eso, por supuesto, a muchos les divierte.

 

Árbol

Detrás de la puerta no hay resistencia,
soy quien he sido por generaciones.

Tú ya sabes a lo que he venido
cuando lanzas el primer golpe.

 

Piedras ancla

El barco tensado se aproxima
a la isla con cabeza de mujer,
sobre el mar su voz se eleva.

Cincuenta héroes ya no escuchan
sino la lira que rechaza el canto,
sus remos abren rítmicos las olas
para alcanzar turbados la orilla.

Orfeo guía el movimiento de sus manos,
empuja el navío con su propia melodía.

Mientras se alejan, Butes salta y surca
el agua, su corazón arde como una roca
al lanzarse del mar Tirreno a la muerte.

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