Cuatro poemas inéditos de Laura Theurer

Nacida en Madrid el año 1994, de origen alemán por parte materna, estudiante de Filología Hispánica y Lenguas Modernas en la UCM. Miembro fundador de la Asociación Universitaria de Mujeres Olvidadas, en la que se investiga sobre escritoras, guionistas y filósofas para visibilizarlas mediante conferencias, recitales y ciclos de cine. Toca el violín en varias orquestas, como en la Sinfónica Joven de Madrid y en la JOCSMAB. Entre sus referentes poéticos se encuentran Vicente Aleixandre, Alejandra Pizarnik, César Vallejo, Joyce Mansour, Georg Trakl y Gottfried Benn.

POÉTICA

Reniego de una poética como definición reductora: la escritura es cambiante. Creo en la palabra ritual, que en el tiempo, deviene memoria, si bien a veces el escritor esté solo en este acto tan universal. Creo en la trascendencia del Verbo a través del símbolo y de la imagen. Creo en el grito, en el canto y en la polifonía -liberame domine de morte aeterna in die illa tremenda-. Creo en una catarsis espiritual a través de la palabra –o de la lengua-puñal del escritor- que nos lleva a la condena o a la liberación.

 

ESTÁS

Estás.
Luna báilame la danza de los siete velos.
Estás…
El cielo de lluvia
Su espera es amarilla es gris
No estás…
Uñas arañan la madera que te envuelve
Y te abraza como yo nunca
Grito de una Salomé sin cuerpo
Buscas tu herida y no alcanzas la profundidad de la aguja inversa
No estás.

IN SECULA SECULORUM

Me arrodillo
Acaricio el cartón de mis labios:
Apenas –sotto voce-
(Un carro atropella un cuerpo extraviado)
Ansío la repetición porque soy pulso continuo
¿Oíste?
El llanto de un pez en el bosque, un cuervo lo degüella
Ya no nieva en invierno,
pero el cuervo vuelve los días de luto
El manillar de la puerta entre los dedos
¿Si?
A veces es mejor reír
cuando la lengua está llena de huesos rotos
Y escuchas el germen del sonido,
la síncopa, esencia de la lágrima
(Qué cambiada te veo)
¿Acaso quedará solamente
la cuenca de mis ojos?
Pienso en los dedos mesiánicos del pianista
en el tallo que une sus dedos
La piel se escama
y lloro al fin la muerte del útero vacío
Me pliego en el altar descendente
el silencio se expande, se desnuda
Anhelo la lluvia y el equilibrio de su violencia
Sólo escribo para hacer oración a oscuras
In secula seculorum

NÚMERO

Un número nace.
Triste, se derrocha de una frontera a otra.
No puede dormir y mira al mundo.
Tan autista tan ciego tan sordo tan manco.
Lleno de opio.
“El mundo está triste”
Es mi espejo, mi grillo, mi pipa que no es pipa.
Una madre que es grito.
Un padre que es olvido.
Hermanas que no se abrazan.
Un número que muere.

1 Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.