Cuatro poemas inéditos de Raúl Enrique

Nacido hace casi 24 años, en Alicante. Si se hubiese dedicado a la pastelería sería la octava generación de una inagotable estirpe de reposteros. Como no fue el caso, estudió Periodismo en la UCM. Ahora cursa un máster de Literatura Española en la misma universidad. «Del pasado dichoso sólo podemos conservar el recuerdo; es decir, la fragancia del vaso». La máxima de Azorín, le parece, también se aplica a las lecturas, pero los aromas son siempre difusos y vaporosos. Quizá, quien ponga el hocico pueda oler algo a León Felipe, Unamuno, Whitman o Rilke.

POÉTICA

La poesía ocurre en la oscuridad del conocimiento; allá donde puedan abrazarse la experiencia y el misterio. Es la poesía una mano temblorosa que se adentra en la negritud para acariciar los pétalos del absoluto, para desvestir a las certezas de sus tules vaporosos y tantear sus formas voluptuosas. Mano ésta ajada, áspera y endurecida de enfrentarse al mundo, extremidad siempre torpe que rara vez acierta en su empeño, pero que reconoce bajo la piel de lo indecible el pálpito lejano y errático de la verdad

A LAS NUBES

¿Por qué os miro
y me encuentro?
¿Por qué me siento
la bruma viva?
¿Me arrastro yo por el suelo?
¿Qué busco colmar?
¿El cielo?
¿Será porque
no soy mío?
¿Por ser de los vientos
y de las ráfagas;
del calor y del frío?
Sí, será por eso.
Será porque soy
la espuma del cielo
que quiere hacerse
cielo.
Será porque os miro
y os comprendo:
en mi esperanza de infinito,
de hacer mío el vasto reino,
también me conmuevo
volviendo al mar.

[…]

Acariciáis con vuestras manos
un infinito de vidas
ya muertas.
Mil ojos os miran albos
y una turba de labios os sonríen.
Las habéis matado
y ahora vais regando los abismos
con sangre blanca
y con los cabellos canos,
con la carne virgen…
Las habéis matado
pero dichosas sean
las vidas muertas
que segáis amablemente.
Tomad más; las que no son vuestras
os pertenecen.
Sucumbirán gustosas
y hasta sisarán en la distancia:
«¡Qué hundan su puño en mi pecho!»
Y yo os digo, queridos:
«Hacedles caso,
seguid a buen ritmo.
Colmad los abismos con la vida muerta.
Llevaos todas las potencias
y también los futuros.
Negadme todas mis vidas
menos una:
la vuestra»

POÉTICA CUÁNTICA

A Werner Karl Heisenberg

Vuelvo al refugio de mis palabras
y no encuentro a nadie.
¿Adónde he ido?
Muere el futuro en la búsqueda
alienante.
Muere lo que seremos en el ser presente.
El Yo se oculta entre dos electrones.
Os invito a su captura
pero acordaos:
no puede conocerse al mismo tiempo
dónde está

y

hacia

dónde se mueve.

TRAÍAMOS LA VIDA

A S.

Hacia el atardecer
brotó una hojilla de olivo
en tu pecho
y
echaste a andar.
Tierra ésta de abismos
por la que te alejas
ya (¿por qué?)
en silencio.
Qué surcos va dejando
tu silencio
en este yermo.
Tu silencio…
que brota los olmos secos
y las higueras recias…
Tu silencio…
roto
por el aullido de la lumbre viva
que estrena el mundo.

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