Notas de Henri R. Asteroid para ‘Fred Cabeza de Vaca’

 Mi gran amigo y no tan buen poeta, Henri R. Asteroid, me escribió ayer algo preocupado. En el correo electrónico se quejaba de una serie de estrambóticos problemas institucionales y familiares que le impelían a volver a su ciudad de residencia en los Estados Unidos, dejando así inconclusa una reseña de la última novela de Vicente Luis Mora, Fred Cabeza de Vaca. Me adjuntaba una ristra de documentos, audios y fotografías que decía que eran todas las notas y materiales que manejaría para preparar la redacción de dicha reseña y me pedía que ligara con mi pluma las ideas que él, por sus imperativos asuntos, iba a ser incapaz de ligar. Al ver el correo he pensado que no sería descabellado volcar aquí, trascribiendo lo trascribible, lo que mi estimado Asteroid había ido sacando en claro; tal y como me lo ha pasado, a modo de experimento. Quizá mi pereza dé como resultado una reseña mutante, o nocillesca, o pangeica, o tardomoderna (cada cual que escoja la etiqueta que más le guste). Trascribo y copio el correo y los adjuntos de H.R Asteroid:

Raúl, querido, he de regresar a Albuquerque con más prisa de la que me gustaría. Meiling me ha llamado histérica hace un rato. Problemas con el visado. ¿Tú crees que nos habrán googleado? Creo que detestan mi libertinaje ideológico. ¿Será posible?  El caso, tío, es que me tengo que volver y no voy a poder terminar la reseña que te prometí a tiempo. Me perdonarás el atrevimiento pero he pensado que quizás podrías redactarla tú por mí. No sería la primera vez y nuestras plumas bailan a ritmos parecidos. Tengo notas e ideas de sobra como para montar un buen texto, me parece. Solo hay que darles forma. Te adjunto todo el material, Ok?

Por cierto. No hay muchas valoraciones en las notas, quizá necesites saber que la novela me ha gustado bastante. Un tanto esquizofrénica pero estimulante, a fin de cuentas. Sí, esa es la palabra. Estimulante. Intenta, por favor, que el tono del texto obedezca a esa idea; a la idea de que es una novela estimulante.

Casi se me olvida. Hay unas cuantas paridas que no debes usar. Ahora no sé señalártelas. Voy con mucha prisa pero confío en tu criterio y en lo mucho que me conoces.

Un abrazo. Te escribo a la vuelta. Gracias. Te debo una, machote.

H.R.A

[Documento de Word: “Notas para Fred Cabeza de Vaca (a)”]

Fred Cabeza de Vaca es, ante todo, un hijo de puta.

***

Fred Cabeza de Vaca es un übermensch de pacotilla. No puede serlo genuinamente puesto que a pesar de ser un individuo con una inteligencia tan despreciable como portentosa, es  una plaga; un cáncer; la avanzadilla de una sociedad que pierde su sustancia y se degenera; un ser que vive refugiado en el ejercicio de su poder. O sea: en el sexo, en la mercachiflería del arte, en la superioridad intelectual.

***

Fred Cabeza de Vaca, tras visionar las series televisivas norteamericanas de mayor éxito, concluye que es nuclear en éstas la idea de Hobbes de que el hombre es un lobo para el hombre. Esta presencia repetitiva le parece una reducción estúpida de la realidad. Lo curioso es que su visión sobre España y su idiosincrasia pasa por el mismo prisma. Llega a ser ridícula la obsesión que Fred tiene por el hijoputismo español, empezando por el extracto de sus memorias que abre la introducción y que recuerda a aquella otra cháchara pesimista y cínica con la que el personaje de Rorschach comienza Watchmen.

***

Acaba de saltarme en YouTube un vídeo del programa de Buenafuente en el que va de invitado un importante cortador de jamón. El señor se llama Lorenzo Sanchidrián y se ve que fue contratado por De Niro y Al Pacino. Cuando Buenafuente le pregunta por estas personalidades, a don Lorenzo no se le ocurre otra cosa que decir que más importantes que ellos es el jamón, que estará ‘ahí’ cuando ellos ya hayan muerto. Tras la valiente afirmación, ha enarbolado un discurso metafísico sobre las propiedades que los lípidos porcinos ofrecen. Entre ellas: la comunicación con el mismísimo Dios. ¿Puede haber una expresión más afinada de la posmodernidad? Taxi driver sustituida por un inacabable spot de las dehesas leonesas. La cultura reducida a conocimiento gastronómico. El cerdo como catalizador espiritual. Mística posmoderna. ¿Refinamiento del ser humano o degeneración atroz? Buscar enlace.  ¿Comenzar reseña con Sanchidrián?

***

Manuscrito encontrado: carpeta de trabajo con infinidad de archivos. Obra fragmentaria. Idea de fragmento. Posmodernidad. No, fragmento, no: palabra demasiado grillada. Después de leerla me doy cuenta de que el orden de lectura no importa demasiado. Lectura como ejercicio de recomposición. ¿Rayuela? No: buscar referencia más guay, ¿más pedante? ¿V, de Pynchon? Darle vueltas a esto. Poner en relación con Quimera 322 y Alba Cromm.

[Trascripción del audio de Whatsapp enviado a G. el 20/10/2017]

G., me estoy leyendo la última de Luís Mora y… bueno, te acordarás de que hace unos meses te dije que estaba pensando escribir una novela. Aquella que no escribí porque me pareció un disparate. Aquella del chaval que emigraba en busca de trabajo y alguien trataba de explicarse, después de que se suicidara, qué le había pasado, armando una suerte de historia a través de sus correos, mensajes, conversaciones registradas, diarios, facturas, etc. Entonces, a mí, me entró cobardía formal. Me pareció un imposible… pero el caso es que el cabrón este ha montado una novela con los apuntes incompletos de una biografía que una crítica de arte quiere hacer sobre un artista inventado.  Yo que pensaba que lo mío era una cosa poco interesante y sin salida editorial y va este pavo y se pasa tres pueblos. Lo sorprendente es que parece que la estructura funciona. Raúl me ha pedido que escriba algo así que te pasaré el borrador para que le hagas una leidita.  En fin, si puedes échale un ojo a la novela y hablamos. Cuídate, guapa.

[Documento de Word: “Enlace jamón”]

            https://www.youtube.com/watch?v=ruabyha_mGI

[Trascripción de la grabación “Conversación con V.M”]

V.M: ¿Y qué tal?

[…]

V.M: ¿Arte conceptual?

H.R: Sí, tío, me he estado interesando por el tema a raíz de… Bueno, y, a diferencia de otros tipos de arte contemporáneos como el minimalista, lo esencial del arte conceptual es la idea, su desarrollo teórico. No tanto la ejecución plástica.

V.M: ¿Y por eso dices que la novela es una galería de arte conceptual?

H.R: Sí, más o menos. La novela, por llamarla de alguna manera, está llena de obras de arte desarrolladas sobre el papel. Algunas bastante ejecutables y otras tan disparatadas…

V.M: ¿Cómo cuáles?

[…]

H.R: Lo que te quería decir es que es cojonudo cómo no solo se inventa la vida de Fred sino también su obra. Como si el autor tuviera una pulsión contenida; una vocación reprimida de ser artista contemporáneo y hubiese encontrado en Fred la oportunidad perfecta para plantar su galería de arte particular en La Central (y en otras tantas librerías, claro).

V.M: ¿Tú crees?

H.R: No te creas, no sé. Tampoco me hagas mucho caso. Solo pienso en voz alta. Es que me recuerda un poco a las Ficciones  de Borges o aquellas reseñas de libros imposibles de Stanislaw Lem en Vacío perfecto…  A esos ejercicios de sustituir el comentario de la obra por la obra misma. ¿Cómo decía Borges eso de… de que le daba pereza escribir algunos libros y que por eso prefirían tan solo escribir sus notas y comentarios? ¿Era algo así, no? Tengo que buscar la cita.

V.M: Ni idea, tío… Bueno, ya me lo dejas cuando te lo acabes. Por cierto, ¿cómo va el papeleo en las américas? ¿Y la chica esta con la que te casaste? ¿Meilún? ¿Mei-Len, verdad?

[Documento de Word: “Notas para Fred Cabeza de Vaca (b)”]

Aparece recurrentemente el concepto «falacia biográfica» para señalar aquella obsesión del lector por acercarse a la obra desde la vida de su autor. VLM es bastante precavido y se protege de dicha falacia con el texto que abre la novela, el cual concluye con «Esto es una ficción», y el de cierre, que sugiere volver al texto inicial y releerlo durante quince minutos si alguien tiene alguna duda sobre la posible relación entre la realidad y lo novelado. Por si no había quedado claro. Bien. Al acabar la novela he vuelto a la página inicial y cuando llevaba, aproximadamente, unos doce minutos de relectura en bucle me han venido a la cabeza dos pequeños detalles. El primero: el texto de apertura de la película Fargo, de los Cohen, en donde se dice que lo que ocurrirá está basado en hechos reales cuando lo cierto es que todo es una cochina ficción. Me pregunto si VLM no ha invertido la premisa. El segundo: cuando Natalia (la biógrafa) pregunta a una importante marchante qué relación tenía con Fred y ésta afirma no haberse acostado con él sin que nadie le hubiera preguntado tal cosa. Entre corchetes, Natalia añade: «Excusatio non petita…». Pues eso.

NO AÑADIR A LA RESEÑA.

***

La basura no es un asunto central de la novela pero ocupa un lugar privilegiado en la periferia. Es un tema que al autor le preocupa, supongo, del mismo modo que la idea de espejo. La basura como reflejo o prueba residual de la naturaleza humana. La vida, por parca que sea, genera basura. (desarrollar)

[Correo electrónico a jsean91@yahoo.es de  hrasterod@ucm.es. Enviado el 22/10/2017]

J. me parece que tienes tú mi ejemplar de Niebla. ¿Te parece que nos tomemos un café y me lo devuelves? No es por nada, es que sencillamente tengo que revisar unos capítulos. Estoy escribiendo una reseña sobre una novela que, de manera parecida a la nivola unamuniana, también explica el texto desde el propio texto. O eso me parece. No es la misma cosa, desde luego… Esta es como un manuscrito encontrado pero es tan fractal y fragmentaria que el autor necesita comentar muchas de las formas que tiene de proceder dentro del propio texto. ¿Mañana después de comer?

[Respuesta de jsean91@yahoo.es de  hrasterod@ucm.es. Enviada el 22/10/2017]

Nada. No voy a poder. Ya otro día, si eso. ¿Por qué no te la bajas en PDF? Aun así creo que vas un poco despistado. No le veo mucho parecido. Por lo que cuentas, quizá te convenga más Cómo se hace una novela, por la idea que propone de que el paratexto (prólogos, apéndices, etc.) también formen parte de la novela.

Por cierto, hablé ayer con Meiling. Estaba preocupada. Creo que se siente sola. ¿Hace cuánto que no la ves?

 [Trascripción de fotografía: “Captura de pantalla del grupo Henri y Yo en Whatsapp”]

Excusatio non petita… para comentario párrafo inicial

Qué historia se cuentq? La del texto, la de Natalia, la de Fred?

La basura como reflejp

Fragmento

Ubermensch de pacotilla

Menejo de las asuencias. Huellas. Derrida. Grabar conversación V.M

Fernando y Fred. Comentario Andrés Ibáñez. Presentación.

Hobbes y la ridícula visión de España.

[Extracto de “Colverfield, Ana Merino, Lolita Bosch, Fernánez Buey”, Diario de lecturas, de Vicente Luis Mora (http://vicenteluismora.blogspot.com.es/2008/01/cloverfield-ana-merino-lolita-bosch.html)]

La técnica del manuscrito encontrado es literariamente muy rentable, y funciona bien a escritores que, como un servidor, descreen del decimonónico narrador omnisciente. El narrador omnisciente, ese personaje que lleva la carga narrativa en tercera persona, y que se mete en la sopa y en la cama de los personajes, así como en su conciencia, era un recurso un poco infantil para sostener la historia, y venía de la omnisciencia divina, por un lado, y en la creencia en un Yo sólido por otro, travestido en un Él capaz de contar una historia (o una vida, o el Mundo) por sí solo.

[Fotografía “Notas manuscritas pendientes de trascripción” no trascrita por no entender la letra de Henri]

 [Trascripción de la grabación: “Conversación con H.C”]

H.R: Oye, te llamaba para preguntarte unas cosas sobre arte, ¿tienes diez minutos?

 H.C: Si son solo diez, sí.

 […]

H.R: No estoy muy puesto en arte pero tengo la sensación de que se ha renunciado       a la representación de lo real… Estoy preparando un texto en el que…

 H.C: ¿Sabes que tu intuición llega un siglo tarde, no?

 […]

H.C: Las artes plásticas y, en alguna medida, también la literatura ya no se postulan como representación de lo real. Lo real, chico, es nada. Si acaso un cúmulo de impresiones, un simulacro, un holograma, un relato construido. […] Tiene algo que ver con la pregunta que me hacías. Eso de que en ese libro que te estás leyendo casi todas las obras venían abaladas por un discurso salteado de referencias a otras obras. ¿Era eso, no?

H.R: Sí, me sorprendía que la obra no tenía valor en sí misma, sino su discurso… Hasta se ha llegado a vender aire… Y a un alto precio… todo por el discurso que el autor era capaz de poner alrededor, como si fuera un vendedor de coches o motos. Un discurso que siempre llamaba a tal filósofo, a tal artista o a tal novela.

H.C: Como la obra no puede llamar a la realidad porque es inexistente (o por lo menos inaprensible) pues se vuelve referencial. La obra habla sobre otras obras o sobre el proceso de hacer obras… Y eso, me parece a mí que enferma el conocimiento. La originalidad parece haber muerto. Ya solo se reescribe y se contesta a la creación pasada…

H.R: ¿Cómo?

H.C: Nada, tú quédate con que la metatextualidad y la referencialidad es uno de los rasgos principales de las artes plásticas y de la literatura contemporánea.

[Prólogo de Ficciones, de Borges]

Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario. Así procedió Carlyle en Sartor Resartus; así Butler en The Fair Haven; obras que tienen la imperfección de ser libros también, no menos tautológicos que los otros. Más razonable, más inepto, más haragán, he preferido la escritura de notas sobre libros imaginarios. Éstas son Tlön, Uqbar; Orbis Tertius y el Examen de la obra de Herbert Quain.

Raúl E. Asencio Navarro

Estudié Periodismo en la UCM y, algún tiempo después, un Máster en Literatura Española.

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