Tres poemas inéditos y la poética de Rocío Pescador

Rocío Pescador, nacida en 1996 en Madrid, actualmente estudia Literatura General y Comparada en la Universidad Complutense de Madrid, donde tiene la suerte formar parte de un entorno enormemente propicio para la creación junto con otros escritores como el poeta Juan Pedro Sánchez López o la narradora Adriana Murad. Comienza a compartir sus poemas en el grupo de jóvenes creadoras literarias Las Brujas de Mayo. Aunque la lista de escritoras a las que admira es infinita, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik y Unica Zürn forman sin duda su particular tríada pagana.

POÉTICA

No concibo la escritura sino como un constante e interminable proceso que únicamente permite una poética de destellos o intuiciones. Partiendo de una voluntad de comprensión, muchas veces de sanación, creo que la poesía implica siempre la búsqueda de aquello que la experiencia personal y cotidiana tiene de universal y trascendente; una búsqueda que solo puede realizarse en diálogo con la tradición. Considero esencial confiar en el poder de la imagen y del ritmo y, sobre todo, comprometerse consciente y decididamente con el lenguaje.

LA INSIGNIA DE MIS MUERTOS

A veces camino coja
de la habitación al salón
para asistir a una reunión
de sillas
vacías
que hablan
y desesperarme
tratando de extraer
de las palmas de mis manos
de entre mis huesos
la insignia de mis muertos.
Si puedo atravesar mi cuerpo
debería poder atravesar el silencio
de estas estatuas rotas
embalsamadas por el tiempo.
No queda espacio para un jardín
en mi garganta.
Ya desfilaron los animales heridos
manchando
limpiando
de muerte
la alfombra.
Como si conociese el Mal,
mi voz es un desierto,
el lugar perfecto
donde atravesar
mi cuerpo,
un pasillo de sangre viva
que conduce
a alguna parte.

 

LAS HORAS

He vaciado el contenido de mi cuerpo
para buscarte más allá de la puerta.
Las manchas de tu piel nombran un idioma
que ni existe ni podría existir.
Porque el tiempo no amasa cristales
ni las horas tejen signos.

En nombre del reloj te invoco.

Como un hachazo
una ternura erosionada parte mi cerebro.
Entonces mis manos son autómatas programadas para degollar.

Hoy eres una paloma perdida.
Mañana serás una mancha en la piel
con raíces, con tentáculos, armada.
Te invocaré en nombre del reloj
pero el idioma de mi sangre no nombrará tu aparición.

 

GENEALOGÍA DEL DOLOR

He ampliado mi pecho para recibir
la puñalada de las raíces
el filo del endometrio
la hiel de la continuidad.
Me he tragado una daga
y he saboreado su presencia
el hierro
la sangre.
He movido mis órganos
para concederle un cuarto.
Y he tejido su atmósfera
con poemas;
un pericardio verbal
una escafandra de tinta y papel.

Basta una mirada superficial
para advertir
la punta del cuchillo en mi pecho.
Basta una mirada superficial
para conocer
la trayectoria de su movimiento:
una vocación transgeneracional.

Yo recibo y acepto
el hierro
la sangre
la menstruación de mis antepasadas
el olor a cebolla
las heridas en las manos
las canas el hielo el grito.
Yo recibo y acepto
este cruel embarazo
un dolor que ha vencido a la muerte.
Yo acepto este feto deforme
esta injusticia y este llanto
la imposición de llevarlo dentro,
a cambio de poder escribir poesía.

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