Un viaje a los abismos de la mente

 

Hace unos días os traíamos una reseña sobre la última novela de Antonio Orejudo (Madrid, 1963), pero en este post queremos recuperar una de sus mejores novelas: Ventajas de viajar en tren es una historia construida de manera perfecta: todas las tramas que componen la novela suelen partir de un hecho aparentemente anecdótico —como en la novela corta del mismo autor, Los congelados—, y nos sumerge en su fantástico mundo de sucesos irracionales. Un viaje en tren desde un destino ciertamente insólito (una institución mental), un compañero de viaje bastante peculiar y una pregunta aparentemente inocente («¿Le apetece que le cuente mi vida?») son la carta de presentación de una de las novelas más arriesgadas de Orejudo. El conflicto que nos va a plantear el autor es la ya consabida confusión entre la realidad y la ficción y la dificultad de establecer los límites entre ambas. Esto es así, hasta el punto de que el lector, como los propios personajes de la novela, terminan confundiendo «a los narradores con los autores y a éstos algunas veces con los personajes».

Con su fina ironía y un humor muy sutil, Orejudo nos va dando pistas de los dos mundos entre los que se mueven sus personajes: el “doctor” Sanagustín, por ejemplo, está preparando una monografía acerca de la esquizofrenia, y más concretamente «en las aplicaciones del discurso escrito al diagnóstico de los trastornos de personalidad», por lo que conserva numerosos relatos breves de distintos pacientes, que se nos van mostrando a lo largo de la obra. Ander Alkarria, por su parte, nos cuenta en confidencia que la historia de lo literario podría ser una inmensa conspiración; y, Martín Urales de Úbeda, eleva esa conspiración al nivel mundial. De esta forma, la novela se convierte en un cuidado mosaico en el que se mezclan distintas voces, perfectamente individualizadas —tanto en los contenidos como en las formas expresivas— que resultan ser una treta orquestada por una misma voz perturbada y distorsionada, fruto de la poderosa imaginación de Orejudo. A pesar de que las difusas fronteras entre cordura y locura tienen una larga tradición literaria —el propio Orejudo señaló como sus principales influencias a escritores como Galdós y Cervantes, del que anotó, en 1997, una edición de las Novelas ejemplares— esta novela supone una vuelta al género, mucho más agresiva y sórdida.

Otro de los pilares sobre los que se asienta la novela es el poder creador de las palabras. Orejudo lo pone, además, en relación con el propio genio creador de los escritores (que quizás, y solo quizás, como se desprende de la lectura de este libro, podrían sufrir ellos mismos trastornos de personalidad), llegando un punto en el que ya es imposible distinguir quién miente: los personajes, el autor o la mente del propio lector, que no ha sabido seguir las pistas. Orejudo siempre tiene guardado un as en la manga con el que sorprendernos.

El aspecto más logrado y sorprendente de esta novela es cómo poco a poco todas las piezas comienzan a encajar: la lista de estrafalarios personajes que van desfilando por las páginas, y que sumen al lector en el horror del laberinto de la mente, van dotándose de un macabro sentido, hasta estallar en una espiral irracional que hace temblar los límites entre la realidad y la ficción. El lector, encogido en su asiento, no volverá a subirse en un tren sin observar antes bien a su compañero de asiento. Con todo esto, Orejudo encuentra la forma de arrancarnos una sonrisa a través de un humor oscuro y retorcido, mediante las ‘locuras’ de los otros, a las que, sin embargo, se puede encontrar una justificación. El desenlace de la novela, lejos de escapar a la racionalidad, pone en evidencia que, la historia, al igual que la literatura —pero no la vida real— podría volver a empezar.

Siendo honestos, éste es un libro tan sorprendente como desagradable: en él, Orejudo se arroja a los abismos de la locura y nos trae una serie de historias tan perturbadoras como atrayentes. Sabe cómo jugar con la curiosidad del lector, al que atrapa en su red de enfermos mentales y distorsiones entre la realidad y la ficción. Aunque la trama puede recordar en cierta forma a Los renglones torcidos de Dios de Luca de Tena, Ventajas es una novela mucho más sórdida y oscura. Al cerrar el libro, el lector ha escarmentado sobre su curiosidad, y como Helga Pato, la protagonista femenina del libro, termina por entender que el refrán de ‘la curiosidad mató al gato’ no se dice sin motivo.

Ventajas de viajar en un tren es la segunda novela publicada por Antonio Orejudo, que vio la luz en el año 2000 en la editorial Alfaguara. Por ella recibió el XV Premio Andalucía de Novela. Once años después, fue recuperada por Tusquets (al igual que Fabulosas narraciones por historias, la primera novela de Orejudo publicada con la editorial Lengua de Trapo) y reeditada.

Marina Patrón Sánchez

Estudié Periodismo y Derecho en la URJC, pero la Literatura y un Máster en la UCM salvaron mi vida. Ahora estoy pensando qué hacer con ella.

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